Alejandro Fajardo, protagonista de Nosotros, mi papá y el perro, baluarte del cine ecuatoriano
Hablar del cine ecuatoriano contemporáneo implica detenerse en figuras que, lejos del ruido mediático, han construido una trayectoria sostenida, coherente y profundamente comprometida con el oficio actoral.
PERFIL
2/5/20263 min read
Hablar del cine ecuatoriano contemporáneo implica detenerse en figuras que, lejos del ruido mediático, han construido una trayectoria sostenida, coherente y profundamente comprometida con el oficio actoral. Alejandro Fajardo es una de ellas. Actor de cine, teatro y televisión, Fajardo se ha consolidado como uno de los intérpretes más sólidos y versátiles del país, con una carrera marcada por la búsqueda constante de personajes complejos y humanos.
Nacido en Guayaquil en 1972, Alejandro Fajardo inició su camino profesional lejos de los escenarios. Estudió Optometría, profesión que ejerce hasta hoy, en un equilibrio poco común entre ciencia y arte. Sin embargo, su inquietud creativa lo llevó a formarse posteriormente en actuación, sentando las bases de un enfoque interpretativo riguroso, introspectivo y profundamente orgánico.
Su ingreso al cine se dio con Prometeo deportado (2010), de Fernando Mieles, una de las películas clave del cine ecuatoriano moderno. Desde entonces, Fajardo ha construido una filmografía que dialoga con las transformaciones sociales y emocionales del país. En Sin otoño, sin primavera (2012), de Iván Mora Manzano, encarnó a un hombre atrapado en sus propias contradicciones, mientras que en Mejor no hablar de ciertas cosas (2012), de Javier Andrade, ofreció una de sus interpretaciones más recordadas: un personaje oscuro, ambiguo y moralmente incómodo que confirmó su capacidad para habitar zonas narrativas complejas.
A esta etapa se suma su participación en Agujero Negro (2016), de Diego Araujo, donde transitó con solvencia el humor negro y la sátira social, y más recientemente en SHAMAN, una producción estadounidense-ecuatoriana que amplió su presencia en el cine de alcance internacional. En esta película, Fajardo reafirmó su capacidad para integrarse a proyectos transnacionales sin perder la identidad interpretativa que caracteriza su trabajo.
El punto más reciente y significativo de su carrera llega con Nosotros, mi papá y el perro, dirigida por Pablo Arturo Suárez, donde Fajardo asume el rol protagónico de Sebastián, un profesor universitario enfrentado a una crisis personal, laboral y emocional en plena mediana edad. La película, que ha tenido un destacado recorrido en festivales internacionales y se estrena comercialmente en Ecuador, marca un giro importante en su trayectoria: por primera vez lidera una comedia de humor negro, sin abandonar la profundidad dramática que define su estilo. Su interpretación ha sido reconocida por su honestidad, vulnerabilidad y cercanía con el espectador.
Paralelamente a su trabajo en cine, Alejandro Fajardo mantiene una amplia trayectoria teatral, participando en montajes clásicos y contemporáneos bajo la dirección de figuras clave de la escena ecuatoriana. Obras de Jean-Paul Sartre, Jean Genet y dramaturgia local han formado parte de un recorrido escénico que ha fortalecido su presencia actoral y su manejo del cuerpo, la voz y el silencio.
En televisión, ha participado en series como Río Oscuro, El Chapo, Secretos y Maleteados, donde interpretó a uno de los antagonistas más recordados, demostrando su versatilidad frente a formatos más populares sin renunciar a la complejidad de sus personajes.
Alejandro Fajardo es, ante todo, un actor que entiende el oficio como un trabajo de largo aliento. Su doble vida entre el consultorio y el set de filmación no solo habla de disciplina, sino de una ética personal que se refleja en cada uno de sus proyectos. Lejos del estrellato fácil, su carrera representa un baluarte del cine ecuatoriano, construido desde la constancia, la coherencia y una profunda comprensión de lo humano.
Con Nosotros, mi papá y el perro, Fajardo no solo confirma su madurez artística, sino que se posiciona como una figura imprescindible para entender el presente y el futuro del cine hecho en Ecuador.
